El Rincón del Olvido es una exposición de pintura solidaria y reivindicativa.

El proyecto nace a principios de marzo 2020 con la pandemia del coronavirus, y cuando intuyo que en las primeras fiestas patronales de verano en nuestros pueblos y aldeas se podrán realizar pocas actividades.

En este panorama, mi primer objetivo fue hacer una línea temática que invoque el recuerdo de oficios y actividades olvidadas y también de vivencias sentidas de nuestros pueblos. Una iniciativa que facilite la comunicación, la charla entre los vecinos y veraneantes sobre lo que hacían sus padres, madres, abuelas y abuelos. Pinturas que saquen del olvido la forma de vida en la que nosotros hundimos las raíces. Unos tiempos en los que la mecanización y la industria eran los cuerpos de la mujer y el hombre y de nuestros compañeros incansables los animales, las tinajas de barro, la saria y el esparto, la hoz o corbella, el carbón, etc.

Esa forma de vida que hoy miramos con admiración y también con añoranza. ¿Quién no ha jugado en los montones de paja en las eras, o se ha subido al serón del mulo? ¿Quién no se ha bañado en las balsas de riego, quién no ha regruñido cuando teníamos que ayudar a recoger la aceituna o a pelar la almendra? Recuerdos olvidados, como ver nacer a un choto y mamar de su madre.

En la España olvidada está el alma y el corazón que bombea la vida de las personas y la tierra. Ahí están los bosques, los campos de cultivos, los manantiales de agua, los ríos. La esperanza de vida de las personas de las ciudades está en esta España olvidada.

Recuerdo aquella canción en la que Joan Manuel Serrat le decía a su padre con profunda tristeza “Pare que el riu ja no és riu”.

El siguiente objetivo del Rincón del olvido son las niñas olvidadas de Betania. El orfanato que hicieron los Padres Carmelitas Descalzos en África, en un suburbio (Gonzagueville) de Abiyán en Costa de Marfil, y que gestionan las Hermanas Carmelitas Teresas de San José con amplia experiencia en este menester en diversas partes del mundo.

El orfanato Betania se construye durante una de las guerras donde las niñas quedaban sin familia. Demasiadas niñas solas que por su edad y su genero corrían especial riesgo. Yo conozco el centro y su funcionamiento porque tuve la suerte de participar en su gestación, y me gusta que los beneficios de esta exposición se destinen a algo concreto que se puede ver y tocar y sentir el beneficio real que produce en esas niñas, que hoy temen la llegada de la Covid19 en esos lugares donde la escasez de recursos para hacerle frente aterroriza a sus gentes.

Las niñas de Betania (como tantas otras y otros) son niñas olvidadas, pero están ahí y podrían ser nuestras hijas si el destino caprichoso nos hubiera conducido a nacer en aquellas tierras duras y yermas. Ellas no son las otras, podríamos ser nosotros. No hay otros. No están lejos: si coges un avión, en 3 horas estarás allí. Lo que tardamos en hacer la cama y la comida cualquier día, en ver una película con su publicidad tumbados en el sofá, mientras ellas siguen allí, tan cerca, pero sin agua potable, sin atención para la salud, sin luz, sin recogida de basuras, haciendo sus necesidades en un agujero en la tierra que luego tapan con las manos. Pero eso sí, siempre limpias, arregladas, con gran dignidad de mujer y persona.

José Luis Vera Llorens.

El Rincón del Olvido es una exposición de pintura solidaria y reivindicativa en beneficio de las niñas olvidadas del Orfanato Betania (Costa de Marfil), desarrollado por la Orden de los Carmelitas Descalzos.

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